Oremos por nuestras familias:



ORACIÓN POR LAS FAMILIAS

Dios nuestro, Trinidad indivisible, tú creaste al ser humano “a tu imagen y semejanza”

y lo formaste admirablemente como varón y mujer para que,

unidos y en colaboración recíproca en el amor,

cumplieran tu proyecto de “ser fecundos y dominar la tierra";

Te pedimos por todas nuestras familias para que,

encontrando en ti su modelo e inspiración inicial,

que se manifiesta plenamente en la Sagrada Familia de Nazaret,

puedan vivir los valores humanos y cristianos que son necesarios para consolidar

y sostener la vivencia del amor y sean fundamento para una construcción

más humanay cristiana de nuestra sociedad.

Te lo pedimos por intercesión de María,

Nuestra Madre y de San José.

Por Jesucristo Nuestro Señor.


AMÉN.


La familia moldea
Lo que he sido, lo que soy y seré, se lo debo en gran parte a mi familia. Para bien o para mal, la familia nos moldea y, aunque no nos determina porque somos libres, sí influye en nuestra vida, de la cuna a la tumba.

Forjadora de los hombres y mujeres del futuro, tiene primordial importancia en la sociedad civil, de la que debe recibir el apoyo necesario para cumplir su misión.


La familia como valor
En el ambiente rural, la familia es un factor de sobrevivencia. Vemos con frecuencia cómo en esas grandes familias patriarcales o matriarcales, cuando por algún motivo falta el esposo, los abuelos y los tíos se hacen cargo del sostenimiento y acompañamiento de la esposa y de sus hijos. En esas familias casi no se ven casos de ancianos abandonados o marginados; ellos siguen al pie del cañón, productivos y apreciados hasta el momento de su muerte.


La familia rural va más allá de la pareja y los hijos, y el lazo con los abuelos, tíos y primos, por lejanos que sean, es fuerte y eficaz. Esto mismo sucede en los barrios de las ciudades que tienen vecinos arraigados por muchas generaciones. Este tipo de familia, al que llaman molecular, es un valor digno de aprecio.


El fenómeno urbano, los campesinos que emigran del campo a la ciudad, ha producido un nuevo tipo de familia concentrada en la pareja y los hijos, refugiados y aislados en un departamentito en el que las circunstancias los obligan a ser auto suficientes.

Este tipo especial de familias fomenta la intimidad de la pareja y el enriquecimiento de las relaciones entre padres e hijos; sin el apoyo de la comunidad se ven en la necesidad de crear su propia forma de vivir.

De ahí la necesidad de que las familias de este tipo formen parte de grupos, acudan a centros de cultura, fomenten la amistad con los vecinos y se integren a una comunidad religiosa para vivir en sociedad, porque la compañía enriquece.

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